Cofradía de Ntro. Padre Jesús en el Lavatorio de los pies

Triduo al Señor del Lavatorio

Se acerca la Cuaresma y como viene siendo habitual celebraremos el Solemne Triduo en honor a Ntro. Padre Jesús en el Lavatorio, durante los días 4, 5 y 6 de Febrero a las 20.30 horas en el Santuario de la Inmaculada Concepción. Ocupará la Sagrada Cátedra D. Rafael Carmona Estrada.

El Domingo 7 de Febrero celebraremos a las 13.15 horas la Solemne Función de Regla y Misa de Comunión General, oficiada por el Rvdo. Don José Cosano Cantalejo.

Siendo Hermano Mayor Rafael A. Pérez Márquez.

Las intenciones de los cultos son:
- Jueves 4: Adolfo Millán Muñoz, Rosario Guerrero Cosano, Dolores Cejas Triviño
- Viernes 5: Rafael Pérez González, Joaquín Enrique Merino Reina
- Sábado 6: Carmen Pérez Solano, Isabel Sánchez Mansilla, Rosario Pérez Migueles
- Domingo 7: Por todos los difuntos de la Cofradía

Durante los cultos intervendrá la SCHOLA CANTORUM SANTA CECILIA, dirigida por Rafael Sánchez Pérez.

 

La Capa de San Pedro del Lavatorio ¿A dónde van las cosas que “se pierden”?

En el caso que me ocupa, siempre me han hecho gracia los usos y costumbres de la palabra perder. La academia, en su primera acepción, lo define como: Dejar de tener, o no hallar, aquello que poseía, sea por culpa o descuido del poseedor, sea por contingencia o desgracia.

Aunque tengo mediana edad, puedo decir que por casualidades de la vida o por el círculo en que me muevo, ya vengo conociendo a mucha gente dentro del mundo de la mananta pontana. Y me resulta curioso haber asistido a las aplicaciones de esta palabra en ciertas conversaciones que se cuenta o se habla… de las cosas que “se pierden”. Y muchas preguntas como ¿y dónde andará tal cosa?, ¿te acuerdas del manto de tal paso?, acaban por desgracia y sencillamente con “eso se perdió”.

Nos referimos por ejemplo a la antigua corona de la Virgen de la Guía, los primeros libros de actas de la Cofradía del Santo Sepulcro, la peluca de Jesús Nazareno, los antiguos varales de palio de la Virgen de la Soledad, los antiguos cordones del Señor de la Humildad (uno aparece en el cartel de Semana Santa de 1972), ¿la imagen de la Vera Cruz antigua?… manos y cabezas, santos o vírgenes, candelabros, rostrillos en desuso de figuras antiguas… O en cuanto la noticia que nos ocupa, el Lavatorio de los Pies, podríamos nombrar la peana de plata, las antiguas palangana y jarra de plata, la antigua toalla o túnica que llevaba el Señor, los candelabros de media luna… ¿Dónde o cuándo se perdieron? Preguntas comprometidas a veces difíciles de contestar.

Últimamente, vengo estando presente donde las “cosas que se pierden”, no se han perdido realmente, sino que todo, en mayor o menor medida, se sabe curiosamente dónde está, pero no se dice, al menos de manera abierta. Cosas que acabaron en casa de aquel hermano o aquella persona que “lo recogió de algún rincón olvidado, para su seguridad”, pero nunca fueron devueltas o sacadas a la luz.

A veces, esto no siempre acaba así. A veces las cosas “perdidas” se recuperan, por suerte. Hoy traemos aquí la noticia del hallazgo inesperado de una de ellas, unos fajines, cuyo origen ya se ha esclarecido.

 

Hace unos meses y al abrir un armario de la Iglesia de la Concepción, una persona encontró por casualidad tres cinturones bordados en oro sobre terciopelo rojo, algo gastados, sin saber de dónde venían o a quién pertenecían. Sin duda, la persona que allí los depositara lo hizo con la intención precisamente de dejarlos en lugar seguro, sin contar que cayeron en el olvido.

 

 

Tuve la suerte de poder examinarlos de cerca, y me di cuenta que no eran tan sólo cinturones, ya que los bordados continuaban por el dobladillo interior, hasta que se cortaban burdamente, como si el dibujo original se continuara en cuatro direcciones. Se me ocurrió ponerlos uno a continuación del otro, y ante mi sorpresa… ¡el bordado proseguía a través de ellos!

Así que buscando en libros y fotos antiguas, encontré unas cuantas que satisficieron mi curiosidad. Hoy, tras un minucioso estudio documental y fotográfico, podemos decir con seguridad que son los restos de la antigua capa que San Pedro del Lavatorio llevara sobre sus hombros durante más de 70 años, la cual podemos observar en la siguiente  foto de finales de los años 40. Se trataba de un fino manto de terciopelo rojo que cubría el cuerpo del apóstol por completo, el cual iba sentado sobre un sillón de madera, dejando solamente una apertura de la cabeza a los pies por la parte anterior. Paralelamente a dicha apertura, se aprecia un rico bordado en oro a modo de cenefa, a base de ramas, hojas y flores.

 

 

La ayuda prestada por Francisco Ortega Palomero (cofrade Mayor del Lavatorio de 1985 a 1989), al cual agradezco su disposición, me aclaró, entre otras cosas que relato más adelante, que dicha túnica la vistió San Pedro hasta finales de los años 60. Pero me gustaría aprovechar, para hacer un recorrido histórico.

 

Algo de Historia

Se tiene por aceptado y es algo erróneo, que la Cofradía de Ntro. Señor del Lavatorio con carácter de Hermandad tiene sus orígenes a finales del siglo XVII o principios del XVIII, incluso estimándose la fecha de 1664 (fecha en que se constituye la Cofradía de la Humildad y Paciencia, antorcha recogida de la más antigua Cofradía de la Caridad) o 1669, cosa harto improbable ya que no se la menciona en documentos de la época hasta pasados 100 años. Tampoco que perteneciera a la Escuela de Cristo, ya que ésta se constituye en La Puente de Don Gonzalo con fecha de 1673.

 

A día de hoy, el primer documento en el que aparece es el censo realizado por el intendente de Córdoba, Pedro Francisco de Priego, entre 1771 y 1773, en respuesta a una Orden dictada por el Conde de Aranda a finales de septiembre de 1770. En él, aparece como Hermandad del Lavatorio, con reglas sin aprobar, y con un gasto anual de 130 reales. Es por ello que podemos suponer que la aparición del Señor del Lavatorio es a mediados del siglo XVIII.

 

Sabemos también que en sus comienzos, la Hermandad del Lavatorio estuvo adscrita a la Cofradía matriz de la Humildad y Paciencia, permaneciendo y saliendo en procesión de la ermita de la Caridad, situada en la calle Don Gonzalo, justamente frente a nuestras actuales Casas Consistoriales. Esto queda referido en varios documentos, tales como un legajo de 1808 existente en el obispado:

 

            Ropas de las Imágenes que salen en tres Hermandades el Miércoles Santo y         están en el Hospital de la Caridad de esta Villa del Puente Dn. Gonzalo:

-          La Virgen tiene camisa de lienzo, jubón y saya de felpa negra, basquiña de damasco negro, manto de felpa negro con estrellas de plata, resplandor y corazón de lo mismo con una toca de olán y palio de damasco negro.

-          El Señor del Huerto, túnica y camisa de felpa morada, con potencias de plata.

-          El Señor del Lavatorio, túnica y camisa de felpa morada, palio adamascado morado y potencias de plata.

-          El Señor de la Humildad, sudario de olán, corona y diadema de plata, palio de damasco morado.

-          El Sr. S. Pedro, túnica de tafetán morado y mantilla de felpa de todos los colores.

-          Los tres Apóstoles San Pedro, San Juan y San Diego, tunicón de tafetán azul y camisas de Bretaña; y andas correspondientes para dichas Efigies.

 

Aclaramos en cuanto a estos datos que el Sr. S. Pedro es el que acompañaba al Señor del Lavatorio, y que los tres apóstoles son los que acompañaban al Señor del Huerto.

Juan Aranda Doncel también recoge del archivo episcopal, un informe enviado del vicario al obispo en 1820, que en cuanto a la procesión del Miércoles Santo, se dice que acompaña otro paso compuesto de las imágenes de Jesús en ademán de lavar los pies a San Pedro.

 

De finales del siglo XIX se estima el conjunto realizado en plata procedente de la Casa Meneses de Madrid que conforman la repisa de estilo neogótico, la peana y los candelabros, dos en forma de media luna, y otros cuatro, cada uno de los cuales está constituido en su base por un ángel con las alas desplegadas.

En 1890, y ante el estado ruinoso de la ermita de la Caridad, las tres cofradías (Humildad, Lavatorio y Huerto) son trasladadas al antiguo Convento de San Francisco de Asís o Iglesia de la Asunción (también llamada Iglesia del Hospital), donde al poco, se dice que son construidos otros dos altares para las imágenes del Señor del Lavatorio y el Huerto. De esta Iglesia saldrán en procesión hasta 1971.

De la publicación Semana Santa en Puente-Jenil 1899, recogemos respecto al Miércoles Santo, que: Todas las imágenes, a excepción del Cristo de la Humildad, van vestidas con lujosos mantos o túnicas de terciopelo bordado con oro…

 

En 1911, Miguel Romero escribe del Lavatorio,que representa a Jesús arrodillado ante San Pedro, en actitud de lavarle los pies. Ambas esculturas de relativo mérito van lujosamente vestidas, la toalla que el Señor lleva a la cintura, esta ricamente bordada; el jarro y palangana son de plata, y las andas son un verdadero primor construidas en la fábrica de plata Meneses de Madrid.

Los guardabrisas y candelabros son elegantes. Precede a este paso su numerosa Hermandad de personal rico y nuevo, alumbrando con cirios y vistiendo túnica morada y fina toalla a la cintura. Una banda de música entona misereres y marchas.

 

Durante estos años languideció, hasta que en 1920 un grupo de jóvenes trató de vigorizarla y darle mayor relieve. Durante muchos años sobrevivió gracias a la diligencia y devoción de uno de ellos, Luis Tafur Gómez.

Según la cronología fotográfica de la época, a mediados de los años 40 debieron desaparecer del paso los candelabros de media luna, que no observamos en la foto que presentamos, de finales de los 40.

En 1969 la Corporación Bíblica Los Apóstoles se hace cargo de la cofradía, detectando el deterioro de algunas imágenes, especialmente la de Jesús que, según se dice,  presentaba carcoma en grado avanzado en el pie que se apoya en el suelo.

Así que en 1971, el artista pontanés Domingo Bordas Esojo realiza una reforma que consiste en la eliminación de las figuras primitivas (desconociendo su paradero, siendo Bordas el último que las manipuló. ¿Podríamos decir que “se perdieron”?), adaptando los discípulos que acompañaron al Huerto hasta el año 1959, ya que las tallas están compuestas tan sólo por cabeza, manos y pies, sustituyéndose de la siguiente forma: San Pedro sigue siendo el mismo, Santiago pasa a ser Jesús y San Juan se convierte en San Felipe el cual se incorpora por primera vez al trono.

José Lorenzo Aires Rey en su libro de 1990, y refiriéndose a esta época que acompañamos con la siguiente foto de comienzos de los 70, describe: “El Señor viste túnica de terciopelo blanco ribeteado en oro con cinturón grana bordado en oro y potencias doradas. San Pedro viste túnica roja y fajín rojo, San Felipe túnica azul turquesa con cinturón grana bordado en oro. Los dos discípulos llevan un sencillo aro dorado coronando sus cabezas con el nombre de los dos apóstoles.

El paso tiene un repisón elevado que se asienta sobre la primitiva parihuela realizada en plata de la Casa Meneses de Madrid, y poco o nada más queda del antiguo y rico paso que se procesionaba con gran profusión de lujo en vestidos, bordados, enseres y otros elementos, desapareciéndole los varales en los que se portaban a hombros en la reforma última que le efectuó y mecanizándolo para su itinerario. Las esquinas están rematadas por cuatro faroles.

 

 

Como vemos en la foto, Jesús y San Pedro se sitúan a ambos lados de la mesa con una jarra y una palangana, ubicándose San Felipe detrás. Al fondo, un par de columnas de estilo corintio.

En cuanto al tema principal de nuestro artículo, la referida capa, sólo podemos decir que para el estreno del paso, y para mi gusto con mal acierto, alguna mano la cortó literalmente por donde buenamente le pareció (que fue a través de hojas y flores del bordado), con el fin de realizar a partir de ella y como destacamos en la foto, tres fajines que rodearían las cinturas del Señor, de San Pedro y de San Felipe. Aunque por las fotos vistas a los pocos años, no debieron de tener mucho éxito ya que a mediados de los 70 es cuando se le retiran definitivamente, sustituyéndolos por cordones, además de cambiar el color de las andas del paso de azul claro a corinto.

Además de la reforma referida del paso al mecanizarlo, se sustituyen los brazos de los candelabros por los actuales (que ya fueron sustituidos a mediados del siglo XX). Se sigue manteniendo la repisa de plata, aunque se dobla y adapta a las esquinas del paso, que pasa a tener ocho lados en vez de cuatro, imitando la forma de la peana.

En cuanto a la peana que creíamos “desaparecida” al comienzo de este artículo y tras un análisis fotográfico, suponemos que en aquella época debía estar muy de moda el uso de la tijera, ya que la misma u otra mano la desmontó literalmente para dar aplicación rápida a algo que no se tuvo por útil, imagino. Así que la cenefa de los laterales de la antigua peana de plata de finales del XIX, es recortada a base de círculos, dobles y simples, los cuales son colocados a modo de medallones bajo la repisa de plata. Al principio serán 60, (20 dobles y 20 simples), y se irán colocando más o menos en los sucesivos años hasta su total desaparición del paso con la reforma de 2008.

Es en esta fecha, 1971, cuando El Lavatorio comienza a salir de la Concepción, aunque continúa guardándose en la Iglesia del Hospital.

En mayo de 1981 se estructura la actual Cofradía, constituyéndose formalmente en 1982, cuando son aprobados los estatutos por el obispado, siendo en 1984 cuando se traslada institucionalmente a la Iglesia de la Concepción, colocándose las imágenes en un altar en el lateral derecho, que se reforma en 1989.

El Miércoles Santo de 1991, se estrenan las actuales tallas de Francisco Palos Chaparro, realizadas en madera de cedro, a tamaño natural y de cuerpo entero, siguiendo la pauta del lienzo del Lavatorio pintando por Tintoretto en 1547, y policromadas por Juan Antonio González García, “Juan Ventura”. Jesús, que lleva las tres potencias, túnica blanca y cordones amarillos, se sitúa de nuevo a la izquierda con una rodilla en el suelo y una toalla en la mano; San Pedro, erguido a la derecha y con un pie dentro de un barreño de madera, viste túnica marrón oscuro y manto entronado en amarillo, los dos de terciopelo; San Juan, situado detrás portando una jarra de plata (de la Casa Angulo de Lucena), viste túnica verde celedón y manto grana, de terciopelo; y al fondo la mesa del cenáculo, donde vuelve aparecer el cáliz y la bandeja con el pan. Se suprimen del conjunto a San Felipe y las dos columnas de estilo corintio, aumentando de esta forma la superficie.

Ante la necesidad de adaptar el trono a las nuevas dimensiones, la repisa de plata se transforma en rectangular, aunque se separan sus cuatro lados, manteniendo la forma octogonal del paso, y añadiendo unos medallones en las esquinas, consiguiendo así aumentar en quince centímetros la longitud total del paso en cada uno de sus cuatro lados.

Las antiguas tallas se reincorporan al paso del Señor del Huerto, en su forma original en el año 1999.

En 1997 se reforma el altar de la Cofradía del Lavatorio en la Iglesia de la Concepción. 

No es hasta 2008, cuando vemos el actual estado del trono, en el que se cubren las esquinas con la plata original de la Casa Meneses, que se completa y fusiona por el centro de los cuatro lados con la obra de Jesús María Cosano. A su vez se añaden nuevos detalles como los floreros, los retablos centrales y los remates de los varales.

 

En el año 2013, se realiza una restauración de la policromía de las imágenes por Jesús Gálvez Palos y se estrenan nuevas túnicas tanto de los apóstoles como del Señor, llevando ésta última lujosos bordados realizados por Soledad Luque y Virginia María Gil, hermanas de la Cofradía.

 

Conclusión

 

El hallazgo de estos fajines, tras 40 años “perdidos” sirve como indicación de que a veces, aquello que “se pierde”, se recupera, en gran medida gracias a la honradez desinteresada de aquel hermano o aquella persona que lo halló, quien no sólo decide “recogerlo de algún rincón olvidado, para su seguridad”, sino ponerlo en conocimiento y disposición de sus legítimos dueños, en este caso la Cofradía del Lavatorio de los Pies, a la cual felicito. Una Cofradía que, a ojos de este humilde observador, vuelve a ir brillando poco a poco con el esplendor quizás de otros tiempos dentro de la Semana Santa de Puente-Genil, no sin esfuerzo y dedicación.

No me cabe duda que, en este caso, sus hermanos se habrán alegrado de tan afortunada recuperación.

                                                                                                                       Luis Velasco

 

 

 

Bibliografía (entre otra):

Historia de la Semana Santa de Puente-Genil. Vol. I. José Segundo Jiménez. 2001.

Página Web de la Cofradía del Señor del Lavatorio.

XXV Aniversario. Cofradía y Primer Grupo del Señor del Lavatorio. 2006.

Semana Santa en Puente-Genil. 1899.

Semana Santa de Puente-Genil. Miguel Romero. 1911.

Recorrido Histórico-Artístico. Villa de Puente-Genil. Cuaderno del Profesorado. 2003.

Misa de Difuntos y Cabildo del 22 de Noviembre de 2014

El pasado Sábado 22 de Noviembre tras la asistencia a la misa ofrecida a todos los Difuntos de la Cofradía y que fue oficiada por el Rvdo. Padre Don José Manuel Gordillo en el Santuario de la Concepción, tuvimos el placer de compartir durante el Cabildo un almuerzo de confraternización en el cuartel de la Corporación Las Autoridades Judaicas "La Judea".

De las varios puntos a tratar durante el Cabildo cabe reseñar los dos más importantes:

La entrega de unas patentes a los participantes en el pasado Santo Entierro Magno celebrado en nuestra localidad, con los que la Cofradía quiso homenajear uno por uno a cada hermano que puso su granito de arena durante el cortejo, ya sea de madrina, como picorucho o bastonero. Especialmente emotiva fue la ovación a nuestro hermano Eusebio, que seguro que resonó desde nuestro corazones hasta el cielo. Como no podía ser menos un hermanito muy especial también recibió su patente tras acompañar al Señor del Lavatorio en el vientre de su madre durante el Santo Entierro Magno. Se trata Daniel y es el benjamín de nuestra Cofradía con tan sólo 2 meses.


El otro punto a destacar el nombramiento del nuevo ayudante del Hermano Mayor. Por segunda vez en nuestra Cofradía desde su refundación, dos hermanos carnales se sucederán el cargo. El elegido para tal cometido es Rafael Pérez Márquez. Acompañado por su padre y por hermanos de su Corporación "La Ballena" dirigió al cabildo unas palabras expresando su enorme gratitud al poder ser ayudante de su hermano Francis Pérez. Éste último, recalcó lo especial que es para él poder ser el nexo de unión entre sus hermanos José González y Rafael Pérez.

Una vez acabado el cabildo y el almuerzo, hubo momento de compartir vivencias más relajadamente hasta la bien entrada la tarde. 

Una jornada muy especial para todos los hermanos que conforman la familia del Lavatorio.

 

Fallece Carlos Delgado

En el día de hoy, 7 de Octubre, Puente Genil vuelve a teñirse de negro. Tras una larga lucha contra la enfermedad. nos ha dejado nuestro hermano Carlos Delgado Álvarez de Sotomayor. Defensor de las tradiciones de su pueblo e impulsor de la Semana Santa con su trabajo incansable en la Schola Cantorum, siendo autor de numerosas plegarias y cánticos de valor incalculable, que quedarán para siempre en el recuerdo de hermanos que nunca te olvidarán. Fue pregonero en el año 2005 y nombrado Manantero Ejemplar en el año 2013. Ese mismo año fue homenajeado por nuestra Cofradía por su trayectoria como manantero.

No podemos más que unirnos al dolor de su familia rogando una oración deseando que goce ya de la felicidad junto al Señor del Lavatorio.

DESCANSA EN PAZ CARLOS


Momento del homenaje vivido en la Comida de Hermandad de 2013

 

NOTA: El sepelio tendrá lugar mañana 8 de Octubre a las 17.30h en la Parroquia de la Purificación



La toalla...

La toalla con que Tú
a Pedro secas los pies
no es colorá ni es azul
que es blanca y lleva grabá
los tres clavos y una cruz

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